La recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS), de que los impuestos representen al menos el 75 por ciento del precio de venta al público de los cigarros carece de sustento teórico, empírico y económico, por lo que podría estar guiando de manera equivocada la política fiscal sobre el tabaco en varios países, como México, en donde la pesada carga fiscal incentiva un peligroso mercado ilegal de cigarros con consecuencias sociales y económicas negativas, alertó el estudio de Oxford Economics presentado por la Cámara Nacional de la Industria de Transformación (CANACINTRA), y la Federación Nacional de Economistas.
En este sentido, el reporte titulado “Una evaluación económica del objetivo de incidencia fiscal del 75 por ciento sobre el tabaco, fijado por la Organización Mundial de la Salud”, identificó el origen de dicha propuesta en un informe del Banco Mundial de 1999, que no proponía un nivel óptimo de impuestos, sino un rango observado en algunos países con políticas de control del tabaco. El objetivo del estudio es entender el fenómeno del mercado ilegal de cigarros, desde su origen, es un análisis objetivo e independiente con la información pública disponible a nivel global. Su intención no es dar recomendaciones a ningún gobierno.
Oxford Economics subraya que esta recomendación de la OMS no se basa en evidencia científica, sino en un consenso derivado de un grupo reducido de países (Brunéi, Bulgaria, Cuba, Fiyi, Mauricio, Myanmar, Polonia, Seychelles, Eslovaquia y Venezuela) que, en 2010, representaban apenas el 2.1 por ciento de la población mundial.

El reporte elaborado por la agencia global de asesoría de negocios recuerda que la recomendación de la OMS de que los impuestos al tabaco representen al menos el 75 por ciento del precio de venta al público de los cigarros tiene como objetivo reducir el consumo de tabaco mediante el aumento de los precios de estos productos. “La lógica subyacente es sencilla: se espera que los precios más elevados desincentiven el consumo, en particular entre los grupos más sensibles a los precios, como los consumidores más jóvenes y los hogares de menores ingresos, reduciendo así los daños a la salud relacionados con el tabaco”, refiere el estudio.
Sin embargo, el estudio identificó que, a pesar de que los gobiernos fijan las tasas impositivas, lo cierto es que la proporción final del precio atribuible a los impuestos depende de varios aspectos en donde destacan temas como oferta de productos, desempeño de los consumidores y, claro, el comercio ilícito, los cuales, en su conjunto, terminan alterando el porcentaje que el impuesto representa dentro del precio final.
“Como se ha observado en muchos países, los consumidores frecuentemente responden a los aumentos de impuestos sobre los cigarros mediante la migración hacia marcas más baratas, el cambio a segmentos de productos de menor costo, o la adopción de otras estrategias de minimización de costos (como recurrir a fuentes de suministro ilícitas)”, alerta el reporte.
Y en esa línea, en el caso de México, la experiencia local ha demostrado que la mayor carga tributaria sobre los cigarros (alrededor de 70 por ciento del costo de una cajetilla), no ha reducido el consumo de tabaco, pues el consumidor ha buscado alternativas como cigarros ilícitos, cuyo costo llega a representar apenas una quinta parte de una cajetilla legal: 20 pesos contra 100 pesos, respectivamente.

Sobre este punto, la Cámara Nacional de la Industria de Transformación (CANACINTRA), alerta que el mercado de cigarros ilícito en México ha mostrado un crecimiento acelerado. Actualmente, refirió la organización, el mercado ilícito representa 25.7 por ciento del consumo total de cigarros en el país, lo que significa que aproximadamente 1 de cada 4 cigarros consumidos en el país es ilegal.
“La tendencia muestra que los consumidores están adoptando marcas ilegales debido a su accesibilidad, lo que representa un desafío para las autoridades en términos de regulación y control del mercado”, asegura Carlos Barrera, Vicepresidente de CANACINTRA.
La Cámara Industrial dejó en claro que el fenómeno de los productos ilícitos afecta a todos los sectores, no a uno solo, pues refirió que los mexicanos gastan más de 63 mil millones de pesos al año en productos “pirata”. Cada sector formal compite contra productos que no pagan impuestos ni cumplen normas”, sostuvo el empresario.
Por su parte, la Federación Nacional de Economistas, dijo que, partiendo de que se identifica puntos de venta de cajetillas de cigarros ilegales a 20 pesos y que el consumo se mantiene, tan sólo por concepto de tabaco se podría alcanzar una erosión fiscal en México en más de 20 mil millones de pesos.
“Bajo la inercia actual, se estima que para el año 2034, la informalidad podría capturar el 50 por ciento del mercado total, comprometiendo gravemente la recaudación hacendaria, los estándares de control sanitario y la eficacia de las políticas de salud pública; la solución debe empezar por subir el costo de ser Ilegal”, advirtió Rogelio Mirazo Román, presidente de la Federación Nacional de Economistas.

El especialista afirmó que este fenómeno afecta la recaudación fiscal, la competencia económica, la salud pública y la seguridad, por lo que consideró fundamental establecer acciones de control y coordinación entre el estado y la industria legal para recuperar la recaudación, y proteger el mercado formal; “la salud pública, las finanzas públicas y la industria que opera en la legalidad están del mismo lado de la mesa, enfrente está el mercado ilícito”.
En esa línea, el Vicepresidente de CANACINTRA dijo que, en aras de revertir esta realidad y salvaguardar la integridad del mercado formal, se requiere, aduanas fuertes, regulaciones y cargas fiscales sensatas, diseñadas según la realidad de cada mercado para atacar la operatividad de redes del comercio ilegal. “Cuando la brecha de precio entre el producto legal y el ilegal se vuelve demasiado grande, el consumidor migra a la informalidad, apuntó Carlos Barrera.
Por lo anterior, el informe de Oxford Economics concluye que la recomendación fiscal de la OMS en materia de cigarros es un parámetro “inadecuado” para orientar la política fiscal sobre el tabaco.
Ante ello, los analistas de la agencia consideran que una política fiscal eficaz sobre los cigarros debe ser específica para cada país y equilibrar los objetivos de salud pública con las consideraciones fiscales y las realidades prácticas de cada mercado.
“En lugar de alentar a los gobiernos a perseguir un umbral arbitrario de incidencia fiscal, la orientación internacional debiera centrarse en los resultados que importan: reducir la asequibilidad y el consumo mediante políticas fiscales apropiadas a las circunstancias nacionales”, concluyó el especialista.
El cargo A pesar de los incrementos de impuestos, los ingresos tributarios por cigarros no han aumentado apareció primero en Reporte 32 MX, El medio digital de México.






